Antimicrobianos ¿Seremos capaces de actuar a tiempo?

Por Bárbara Prack Mc Cormick

Investigadora Postdoctoral CONICET – Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Lomas de Zamora

Estamos comenzando a perder una carrera que considerábamos ganada, la carrera contra las enfermedades infecciosas. El advenimiento de los antibióticos para el tratamiento de enfermedades infecciosas marcó el hito más importante en la expectativa de vida humana. El abuso y mal uso de esta herramienta ha acelerado el desarrollo y la propagación de microorganismos resistentes. Las estimaciones indican que de no tomarse medidas de alcance mundial, hacia el año 2050 la muerte a causa de enfermedades infecciosas resistentes a antimicrobianos superará a las muertes por cáncer.

Resistencia a Antimicrobianos

Se llama antimicrobianos a aquellas drogas que tienen efecto sobre infecciones ya sea de tipo bacteriano, o causadas por virus, hongos ó parásitos.

Hablamos de resistencia a antimicrobianos (AMR del inglés antimicrobial resistance) cuando un microorganismo sobrevive luego de la aplicación de una droga que debería matarlo o detener su crecimiento. La AMR es consecuencia de la presencia de genes de resistencia. Estos genes son anteriores al descubrimiento de los antimicrobianos, y en ocasiones pueden ser transmitidos de un tipo bacteriano a otro mediante un proceso llamado transferencia horizontal. Ante una exposición a antimicrobianos los microorganismos sensibles mueren, y los resistentes sobreviven y son beneficiados por la ausencia de competencia. De esta manera el uso indiscriminado de antibióticos lleva al aumento de la AMR.

En la clínica la resistencia a antimicrobianos está creciendo a gran velocidad mientras el desarrollo de nuevas drogas es sumamente lento – transcurren aproximadamente 10 años entre el inicio del proceso de investigación hasta su aplicación en la clínica-.

Antimicrobianos en agricultura

Con el correr de los años el campo de aplicación de los antibióticos se extendió hacia la agricultura y la acuicultura. Su uso adecuado puede mantener la salud y el bienestar animal, así como la seguridad alimentaria. Sin embargo, gran parte de su uso global no es para el tratamiento de animales enfermos, sino mas bien para prevenir infecciones (a veces para compensar las malas prácticas ganaderas) o, simplemente, para promover el crecimiento.

Actualmente, el volumen de antibióticos utilizados en ganadería supera su uso en medicina humana, y a menudo incluye aquellos medicamentos que son importantes para los seres humanos. Dado el crecimiento de la población mundial, la demanda de alimentos y el reemplazo de sistemas de producción ganadera extensivos por sistemas intensivos, se estima que entre 2010 y 2030 el consumo global de antibióticos en producción animal aumentará un 67% (de 63,151 ± 1,560 t a 105,596 ± 3,605 t).

Muchos científicos ven al excesivo uso de antimicrobianos en agricultura como una amenaza a la salud humana así como también a la salud animal y a la seguridad alimentaria. En pos de comprobar si contamos actualmente con información científica suficiente que corrobore la conexión entre el uso de antimicrobianos en animales y la RAM en humanos, en 2015 Jim O’Neill y su equipo realizaron una revisión bibliográfica usando como motor de búsqueda los términos “drug resistance, microbial” AND “agriculture” en el buscador PubMed y encontraron 280 trabajos. De los 139 trabajos clasificados como académicos, solo 7 concluyen que no hay evidencia suficiente que apoye dicha conexión, y 100 trabajos brindan evidencia que apoya la necesidad  de limitar el uso de antibióticos en agricultura.

Antimicrobianos en el medio ambiente

Entre el 30-90% del antibiótico administrado a los animales es eliminado a través de las heces en su forma activa, siendo ésta una de las principales vías de contaminación ambiental. Algunos tipos de antibióticos son muy resistentes a la degradación y son habitualmente encontrados en suelos que recibieron aplicaciones de residuos ganaderos ó cuerpos de agua cercanos a instalaciones ganaderas. Una vez en el ambiente, estos antibióticos pueden ser bioacumulados en peces o ser absorbidos por las plantas, incluidas las hortalizas, y así llegar al consumo humano.

Por otro lado, cuando las excretas son utilizadas como fertilizantes, llegan al suelo bacterias intestinales y antibióticos. El suelo representa una fuente muy importante de múltiples genes, entre ellos genes de resistencia a antimicrobianos. La rizosfera –el área de intercambio entre las raíces y el suelo- es un ambiente rico en factores que promueven la multiplicación de ciertas bacterias para su intercambio con las plantas. Si a ésta estimulación le sumamos los antibióticos, el resultado es la multiplicación de bacterias capaces de sobrevivir a los antibióticos. De esta manera la rizosfera se convierte en un sitio ideal para la propagación de microorganismos resistentes.

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Preocupación mundial

El uso de antibióticos en la agricultura y su impacto en la resistencia a los medicamentos ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como parte de su plan de acción global, la OMS pide a los países miembros que desarrollen planes nacionales de acción para hacer frente a la AMR incorporando consideraciones de uso en animales. Este problema también ha sido reconocido tanto por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

Entre las propuestas de acción se incluye:

  1. Llevar a cabo una campaña de sensibilización global masiva.
  2. Mejorar la higiene y prevenir la propagación de las infecciones.
  3. Reducir el uso innecesario de antimicrobianos en agricultura y su diseminación al ambiente.
  4. Mejorar el seguimiento global de la resistencia a drogas y el consumo de antimicrobianos en humanos y animales.
  5. Promover nuevos y veloces métodos diagnósticos para detener el uso innecesario de antibióticos.
  6. Promover el desarrollo y la utilización de vacunas y otras alternativas.
  7. Mejorar el número, el salario y el reconocimiento de las personas que trabajan en enfermedades infecciosas.
  8. Establecer un Fondo global de Innovación para financiar los primeros pasos de la investigación, e investigaciones no comerciales.
  9. Mejores incentivos para promover la inversión en nuevas drogas y mejorar las existentes.
  10. Constituir una coalición global para la acción real– a través de G20 y las Naciones Unidas.

En Argentina, en junio de 2015 el Ministerio de Salud y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca emitieron una resolución conjunta en la que se aprueba la Estrategia Argentina para el Control de la Resistencia Antimicrobiana, y se crea la Comisión Nacional para el Control de la Resistencia Antimicrobiana. Como parte del plan de acción comenzó a ejecutarse un programa de vigilancia de AMR en salud animal en el cual se analiza la RAM de importancia en salud humana de cepas de bacterias indicadoras y bacterias patógenas en muestras de materia fecal obtenidas en frigoríficos. Desalentadoramente, los resultados preliminares coinciden con las tendencias mundiales.

Referencias

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ana Eiján dice:

    Esta nota es muy interesante y pone en alerta sobre el uso indiscriminado de antimicrobianos.
    Es importante tomar conciencia al respecto y realizar buenas prácticas de producción animal.

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