Pesticidas, mitos y narrativas

Por Pablo Tittonell

 

Un informe de las Naciones Unidas recientemente aparecido dice lisa y llanamente que la afirmación según la cual los pesticidas son necesarios para alimentar al mundo es un mito, y que las compañías que han impuesto esta idea a través de sus campañas han incurrido en prácticas de marketing no éticas (unethical marketing practices) y bloqueado toda posibilidad de control, regulación ambiental e innovación científica en búsqueda de alternativas mediante enormes esfuerzos de lobby político.

Más aún, el informe acusa a estas compañías de haber negado sistemáticamente u ocultado los daños ocasionados por los pesticidas que ellas han estado produciendo y comercializando desde hace más de seis décadas, y expresa claramente que los pesticidas han tenido impactos ´catastróficos´ sobre el ambiente, la sociedad y la salud humana. Cita, por ejemplo, 200 mil muertes humanas al año por envenenamiento agudo (sin contar los efectos crónicos de la contaminación difusa por deriva de pesticidas: ver nota anterior sobre este tema).

Pensemos en las implicaciones de este informe. No se trata de un activista del movimiento ambiental denunciando en forma genérica a las multinacionales. Se trata de un informe de las Naciones Unidas denunciando abiertamente malas prácticas comerciales y comunicacionales por parte de las compañías que producen y venden agroquímicos.

Narrativas

Esto me recuerda a una discusión muy interesante que tuve una vez con Daniel Cáceres, sociólogo de la Universidad de Córdoba, sobre el uso de narrativas, y de la que me he hecho eco desde entonces. Las narrativas son simplemente enunciados cortos, contundentes, inteligibles, que parecen escapar a toda necesidad de escrutinio de tan lógicos que aparentan ser. Es una forma de imponer un mensaje en la opinión pública. Un mensaje irrefutable, unidireccional. Demás está decir que las compañías utilizan narrativas como parte de sus campañas comerciales o de sus estrategias de lobby.

En el mundo agroalimentario ciertas narrativas son muy comunes: ‘No se puede alimentar al mundo sin pesticidas’, o bien ‘Los transgénicos son necesarios para la seguridad alimentaria futura y el cuidado del medio ambiente’, más aún: `Los pesticidas, bien usados, mediante buenas prácticas, son inocuos para el ambiente y la salud´… y otras cosas por el estilo.

Desde luego que estas afirmaciones son falsas, pero nadie las chequea y el público, los medios, los gobiernos – incluso muchos científicos – compran el mensaje. No sólo lo compran, sino que a menudo lo difunden. Una vez que el mensaje es parte del ´sentido común´ de la gente, es muy difícil cuestionarlo. La única forma, tal vez, sea creando narrativas alternativas, que refuten a las primeras. ¿Querremos entrar en ese juego?

Profecías

Hace un par de años, cuando me encontraba justamente en Córdoba dando una serie de charlas y seminarios, me entrevistaron de una revista a propósito del problema de la intensificación agrícola y sus impactos sobre el ambiente, la salud humana y la seguridad alimentaria. En aquel momento, dije algo así como ‘Cuando alguien te dice que sin pesticidas no se puede producir, te está vendiendo un slogan`. Esto es equivalente a decir lo que dice hoy el informe de las Naciones Unidas. No puedo ocultar que me alegró mucho ver esto.

No tuvo sin embargo aquella nota tanta repercusión como este informe. Claro que, una cosa es que lo diga yo aquí en Argentina, entre nos, y otra es que lo digan allá, desde la torre de Babel, y en diferentes idiomas. Nadie es profeta en su tierra.

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