Los números hablan…

Por Pablo Tittonell

Mucho del trabajo que me toca hacer como investigador y como comunicador de los resultados de la ciencia consiste simplemente en ´hacer hablar a los números´. Un análisis riguroso, metódico y serio de los datos estadísticos más simples suele resultar revelador, y permite en muchos casos destruir mitos y ´verdades´  dudosas instaladas de manera mediática. Hoy se las conoce como post-verdades, un término acuñado a partir del libro de Ralph Keyes (2004) The Post-Truth Era: Dishonesty and Deception in Contemporary Life. New York: St. Martin’s. Aunque, para ser exactos, la idea de la posteridad es ilustrada grandiosamente en Mil Novecientos Ochenta y Cuatro, la novela que Georges Orwells escribió en 1948.

Un ejemplo revelador de este fenómeno es el análisis de la producción de alimentos por país y su aporte a la producción mundial, que no deja de sorprender cada vez que lo presento en algún lado (que corresponde a la Figura 1 en este artículo: Tittonell et al 2016 Local innovation for EI). No es ciencia ficción, no requiere de un análisis estadístico complicado, y utiliza datos públicos de acceso libre. Sin embargo, este análisis simple sirve para revelar verdades cuantitativas que destruyen muchos mitos.

El primero de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas es la reducción de la pobreza. Para ello es necesario conocer la pobreza, medirla, estudiarla y analizarla cuali- y cuantitativamente. Es por ello que me resulta interesante compartir este artículo, titulado ¨No somos un país de Mierda¨, publicado en el portal Revista Anfibia y escrito por Daniel Schteingart, un sociólogo investigador del CONICET. El mismo hace un análisis muy riguroso de las estadísticas sobre ingresos y pobreza, que destruye muchos de los mitos que hemos adquirido en relación al perfil socioeconómico de la Argentina.

Básicamente, el artículo muestra que comparar los índices de pobreza de diferentes países no tiene sentido, ya que cada país usa indicadores y umbrales diferentes. Si usáramos los mismos criterios que se utilizan para medir pobreza en Argentina para analizar otros países de la región y el mundo, veríamos que este país no está entre los peores del planeta, como solemos pensar…  Y por el contrario, si usáramos los criterios de pobreza que usan otros países, tendríamos más o menos pobres, dependiendo del país en cuestión. Usando los criterios de Brasil tendríamos solamente 7% de pobres, usando los de USA tendríamos 66%.

El artículo concluye, entre otras, con la siguiente reflexión: estos resultados no deben ser motivo para relajarnos, para pensar que está todo bien, y que no hace falta preocuparse por la pobreza y la desigualdad en la Argentina. Aún hay mucho por hacer.  Sin embargo, lo que me interesa destacar de este artículo en el ámbito de esta plataforma es el siguiente meta-mensaje: los números hablan, cuando se los deja hablar. Escuchémoslos con atención, y seamos serios en su análisis. La analogía con los debates en torno a los indicadores de contaminación ambiental no podría ser más clara.

 

 

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