De residuos a insumos: el camino virtuoso de un desecho orgánico para transformarse en una enmienda

Por Laura Martinez, Gabriel Pisi y Martin Uliarte 

Grandes volúmenes de residuos sólidos orgánicos son generados por la actividad agrícola, industrial y pecuaria. Su disposición final es un problema ambiental y económico que las empresas deben resolver beneficiosamente. Al tratarse de un proceso de estabilización biológica, el compostaje es un tratamiento efectivo para reciclar desechos orgánicos como los provenientes de agroindustrias. Con ello se logra reducir el volumen de residuos y se obtiene un producto compuesto por materia orgánica humidificada y estable, sin efectos fitotóxicos y apropiado para su uso como enmienda en la agricultura. Se ha comprobado, a su vez, que la adecuada gestión del proceso de compostaje es fundamental para la obtención de un producto de calidad. Por ejemplo, la aireación de las pilas de compost con el objeto de controlar la temperatura, no sólo acelera el proceso de compostaje, sino que mejora también las características físicas y químicas del producto final obtenido.

 

La Estación Experimental Agropecuaria Mendoza del INTA, los laboratorios de Ingeniería de Cultivo y Suelos desarrollan experiencias conjuntas, en el marco de un proyecto nacional de investigación (PNNAT 1128042) y específicamente en el proyecto “Tecnologías y estrategias de gestión de residuos y efluentes en sistemas agropecuarios y agroindustriales” relacionados a los estudios sobre la elaboración de compost a partir de diferentes residuos agroindustriales locales, en el contexto del manejo agroecológico de viñedos . En 2015, se formalizó un convenio de Asistencia Técnica entre el INTA y Derivados Vínicos S.A con el fin de reciclar los residuos generados en los diferentes procesos industriales de la empresa mediante el proceso de compostaje, para la obtención de un producto estabilizado y de diversos usos agrícolas para los productores de la zona. El proyecto impacta positivamente en el aspecto ambiental y económico, debido a los enormes volúmenes de residuos que trata anualmente la empresa.

Derivados Vínicos S.A. es la destilería de alcohol vínico más grande del continente americano, donde también se producen: tartrato de calcio, ácido tartárico y aceite de pepita de uva. La empresa procesa por temporada más de 150.000 toneladas de residuos de la vinificación, principalmente orujos y borras provenientes de las bodegas de la región. La planta, ubicada en la Localidad de Palmira (Mendoza), recibe orujos y borras de 650 bodegas de todo el país. Una vez extraída toda la utilidad de esos residuos enológicos, se genera un nuevo residuo orgánico denominado “orujo agotado”.

En una primera etapa del convenio, se cuantificaron volumétricamente los residuos generados por la empresa, se caracterizaron físico-químicamente para posteriormente establecer una mezcla de residuos ajustada para el tratamiento mediante compostaje. El proceso fue llevado a cabo a escala industrial bajo la dirección de los técnicos de INTA. Las pilas de compost presentaron 3 m de ancho x 1,60 m de alto y largos variables.  Los volteos y aireación fueron realizados mediante una máquina volteadora de compost. Finalmente, se cuantificó la calidad del compost obtenido.

En el 2018, se continuó con la articulación INTA – Derivados Vínicos, mediante la creación de otro convenio en donde el objetivo fue asistir técnicamente a la empresa en la evaluación del “efecto de la aplicación de compost de orujo de uva obtenido en un suelo de la provincia de Mendoza”. Asimismo, se han evaluado distintas formas de aplicación del compost en la respuesta vegetativa de plantas de vid en etapa de conducción; y la aptitud del compost de orujo de uva obtenido como componente de sustrato para la producción de plantines florales.

La aplicación de compost en suelo mejora la estructura, aporta nutrientes con una liberación gradual y estimula la actividad biológica favoreciendo la fertilidad integral del suelo. Resultados recientes indican que una dosis de 5 a 8 Toneladas/ha de compost en base a orujos de uva, aplicados en vides en formación y viñedos establecidos han generado incrementos de producción y nutrición vegetal. Otro uso agrícola del compost es como componente de sustrato para plantas en maceta. Estudios realizados con compost de orujo agotado, indicaron que disminuir pH, favorece el cultivo de los plantines florales como alegría del hogar, petunia y copete.

De esta manera, mediante el trabajo en conjunto de la EEA Luján de Cuyo y la empresa DERIVADOS VÍNICOS, se  dio valor a un residuo problemático concreto del sector productivo de la provincia de Mendoza, generando una enmienda orgánica de muy buena calidad que puede ser utilizada por el propio sector para mejorar la fertilidad física, química y biológica de sus suelos productivos.

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